miércoles, octubre 31, 2012

MUERTE Y CONTINUIDAD EN EL MUNDO ANDINO


CONFERENCIA DICTADA EN EL EVENTO "MUERTE", UNA MIRADA DESDE LA ANTROPOLOGÍA Y EL ARTE. CARRERA PROFESIONAL DE ANTROPOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAB DEL CUSCO, NOVIEMBRE 2012
Pintura: Carlos León
Yenine Maria Ponce Jara

PRIMERA PARTE

Todo su entorno físico y abstracto, es para el hombre del ande, una entidad viva con características de vida humana. Todo el medio natural tiene vida, las piedras, los cerros, la tierra, el agua; poseen vida los textiles, la cerámica, la comida, las herramientas, las construcciones, los utensilios de cocina y los fogones, también la música, el canto, las palabras.
Esta vida que se les otorga proviene de una esencia original, de una matriz que habita determinados espacios eternamente y se representa en objetos: Durante las ofrendas propiciatorias para la buena producción agrícola o ganadera las familias andinas suelen sacar sus illas y conopas, que son la representación a escala en diversos materiales del producto o animal que desean que se multipliquen, el concepto es establecer un “dialogo” y tomar “acuerdos de compromisos mutuos” con la energía vital, con la esencia del otro (sea animal vegetal o cosa). Josafat Roel Pineda, en "Creencias y prácticas religiosas en la provincia de Chumbivilcas" (Cusco,1966), menciona la idea de los indígenas de Chumbivilcas, Cusco, sobre las plantas alimenticias, afirmando que en su seno, se encontraba el pitusira sawasira, algo así como el espíritu de las plantas alimenticias, y de lo que hablaremos ampliamente más adelante. Roel afirma: “En Livitaca, se hacían ofrendas nocturnas en carnavales y en el mes de agosto, con el nombre de Pitusiraypaq que se entendía como ofrecimientos a Pitusiray y Sawasiray, los espíritus de las plantas alimenticias”, estos espíritus son en realidad, la energía vital que la provee el animu, que se diferencia del concepto del alma occidental porque no es solo privilegio del ser humano. Para el hombre andino todo posee un animu, incluso hacen referencia a él indicando el “animu del alma”, la influencia de la religión católica ha fusionando algunas denominaciones, por lo que no es extraño entre los quechuas, por ejemplo, que hagan mención al “ispiritu” como sinónimo de animu.
La antropóloga Palmira de la Riva que trabaja en la comunidad campesina de Surimana, situada en la provincia de Canas, aquí en Cusco, menciona que la denominación de “alma”, se refiere específicamente al animu de los muertos, separando así, un animu para los vivos y otro para los muertos.
Peter Gose en un trabajo realizado en Huaquirca, Antabamba, Apurímac, reconoce dos entidades, la primera a la que denomina como “alma mayor”, que sería el alma como tal, y el “alma menor”, que sería el animu; también asevera que en determinados contextos el alma mayor y el alma menor pueden ser sub divididos hasta otorgar 3 almas a los varones y siete a las mujeres. Ricardo Valderrama y Carmen Escalante, en "Apu Qorpuna (Visión del mundo de los muertos en la comunidad de Awkimarka)", editado por la Revista Debates en Antropología N° 5. PUCP, Lima. 1980, también hacen mención a tres almas, cada una con un destino distinto.
Harry Tschopik, en “Magia en Chucuito: los aymaras del Perú”, editado por el Departamento de Antropología, Instituto Indigenista Interamericano, 1968, presenta el siguiente dato de campo:
“El alma de una persona se llama qamasa: La qamasa es como una sombra, ch´iwu, y está con uno mientras vive. Está en todo el cuerpo. No es lo mismo que el aliento samama. Éste esta en todo el cuerpo y lo deja cuando muere ...”
Días después la misma persona informa a Tschopik lo siguiente:
“El alma se llama axayu. No sé en que parte del cuerpo se encuentra, creo que está en todo él... El axayu y el qamasa son diferentes. Cada persona tiene los dos. Cuando uno se asusta quien en realidad se asusta es el qamasa” (Tschopik, 1968: 158-159)
María Luisa Valda en “Costumbres y curiosidades de los aymaras” (La Paz, Bolivia, 1964), hace referencia a lo siguiente:
“Según la filosofía aymara, la persona humana está compuesta del cuerpo físico y del síquico; este último está dividido en tres, que son: el Jacha ajayu (el gran espíritu) el jiska ajayu (pequeño espíritu), la kamasa, a la que también denomina chchihui, que quiere decir sombra, los que hacen mezcla con el español dicen: el Jacha Ajayu (espíritu mayor), el animo (el alma) y el coraje... El Jacha ajayu es la parte más vital y más importante del ser humano, es equivalente a la concepción del alma en los católicos, este elemento solo puede tenerlo el hombre, y su separación significa la muerte física. El jiska ajayu, que comúnmente se conoce, con el nombre de ajayu o espíritu, es inferior a aquel, pues este lo tienen los animales y también las personas y del cual pueden separarse, perdiéndose temporal o definitivamente en el hombre”
El kamasa (coraje) “... es una parte inferior del espíritu, y mucho más sutil que el ajayu; los mestizos la denominan sombra. Esta kamasa, coraje o sombra es el periespìritu de las personas (entendemos como periespíritu a una suerte del cuerpo semimaterial que une el Espíritu al cuerpo material); e infaliblemente está representada por un animal. Por lo general, es la madre la primera en descubrir y conocer la clase de kamasa que ha de tener su hijo; porque a veces, antes del alumbramiento, ella tiene la visión, por ejemplo de un caballo, o ha soñado que amamantaba a un cachorro de perro o de cualquier otro animal: entonces está segura de haber descubierto la kamasa de su hijo... Así ocurre con todas y cada una de las personas; absolutamente, sin excepción... con la cual se define la característica individual del hombre, que la demuestra durante toda su vida, en todos y cada uno de sus actos y sentimientos”.
Esta literatura nos permite afirmar que es precisamente el animu, o ajayu para los aymaras, lo que da la energía de la vida y se mantiene aun después de la muerte física.
Joseph W Bastien en “La montaña del cóndor: Metáfora y ritual en un ayllu andino” (1978), menciona que el alma sería el principio de vida y animu el principio de energía, la madre da el cuerpo, el padre da vida, ella proporciona la materia y su forma, el padre da el semen que es la vida pura y despierta lo que duerme.
Palmira de la Riva menciona que el animu atraviesa las mismas etapas del cuerpo humano y está relacionado con el fuerza física, kallpa; eso se interpreta como que el animu también es niño, adulto anciano y luego va transformándose hasta llegar a la muerte igual que el concepto del cuerpo, pero esta no se extingue ni desparece si no que va sufriendo una transformación durante su recorrido de retorno al ukhu pacha, que como veremos más adelante no es inmediato.
Harry Tschopik también lo mencionó:
“... los fetos tienen alma y que las de los niños nacidos muertos regresan a la tierra en las granizadas... (la) esencia espiritual (del alma) es muy débil al nacer e incrementa su fuerza gradualmente en forma paralela al proceso del crecimiento fisiológico, hasta que en la edad madura declina progresivamente. Por eso las almas de los niños no están tan fuertemente adheridas como las de los adultos. Cualquier miedo súbito, caída o accidente pueden sacudir el alma, o una parte del mismo puede escapar del pequeño cuerpo; esta esencia incorpórea queda en el sitio del susto o del accidente ” (, 1968: 161)
La salida del animu, o ajayu, del cuerpo significará primero enfermedad y si no se toman las medidas correspondientes desembocará en la muerte de la persona, los más proclives son los niños, por tanto hay diversas formas de prevenirla y curarla.
Una manera de evitar que el ajayu o ánimu salga del cuerpo del niño es colocarle un huairuro en la muñeca derecha, reemplaza a los huairuros una cinta roja y negra, esto se explica que es “para evitar el mal de ojo”, que viene a ser que el animú fuerte de un adulto, no asuste al animu u ajayu débil de la criatura, lo que podría entenderse que además de la sombra es en la mirada donde puede manifestarse esta entidad.
Cuando el niño sufre un susto, generalmente de inmediato se le obliga a escupir tres veces en el sitio, a comer la tierra o beber el agua que allí existiera, una forma de prevención también es retirar de los cordeles la ropa de las niños pequeños antes de que caiga la noche para evitar que les caiga el sereno y se lleve su animu o ajayu.
Si el animu de la criatura “salió del cuerpo” lo que podría indicar que su ´habitat es el interior de la parte física” se acostumbra “llamar al animu al niño” muy entrada la noche cuando haya silencio absoluto, el entorno familiar más cercano del niño coge una prenda ya usada, un alimento que le guste o su biberón y lo llaman con palabras de ternura ofreciéndole caricias y alimento, la alteración del sueño del niño o leves ruidos indican la presencia y retorno del animu al cuerpo.
Las personas mayores también pueden perder el ajayu, un susto muy fuerte o una impresión, el haber dormido en lugares prohibidos por la existencia de espíritus malignos, soq´as (recordemos que todo el entorno tiene una energía vital, lo cual nos indicaría que los animus no son todos inocuos), el haber bebido o haberse bañado en aguas con las mismas características de presencia de espíritus negativos o el haber miccionado o defecado en estos lugares, puede provocar la huida del animu, aunque el cuerpo físico no se haya percatado.
La muerte no altera el animu o el ajayu, éste continúa vivo, esta sería la razón de la atención a los muertos que le da el hombre andino y el concepto de “otra etapa de vida para el ánimu ” que significa la muerte física.
En una comunidad del distrito de Ichu, en Puno presencié que en el entierro de una criatura pequeña la madre del niño y las mujeres que la acompañaban, durante casi toda la noche, le iban indicando al fallecido con cánticos y frases cariñosas, el camino que debiera seguir para que no se pierda, advirtiéndole de los peligros como la presencia de perros desconocidos u otros animales que podrían asustarlo, y hacer que desviara su recorrido; al amanecer las mujeres se sosegaron, seguras de que como ya estaba claro, el animu  pequeño y sin experiencia del niño vería mejor y se orientaría sin peligro, esa era la razón por la que se enterraba a los niños en la tarde/noche y no durante el día como a los adultos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario