viernes, noviembre 25, 2011

POR LA CELEBRACION DEL PRIMER AÑO DE MI JOSE NICOLAS


Yenine María Ponce Jara


En el antiguo Perú, los padres dejaban que el “cabello de vientre” (cabello con el que nacían) de los infantes creciera sin ser cortado, y la generalidad de veces sin ser peinado, para evitar que caiga; entre el primer y el segundo año se celebraba entonces el rutuchiku (quechua) o rutuchi (aymara), es decir, el primer corte de pelo, Al respecto, Molina[1] describe:
«El rutuchiku es cuando la criatura llega a un año, ora fuese hombre, ora mujer: le daban el nombre que había de tener hasta que fuese de edad... y así cumplido un año la criatura la trasquilaban, llamaban al tío más allegado y éste le cortaba el primer cabello y ofrecía para la criatura; y por este orden iba hasta todos los parientes, hacían la ofrenda y después lo hacían los amigos de los padres y bebían este día y el tío más principal le daba el nombre que había de tener hasta que fuese de edad» (Valcárcel, 1985: 272).
«A los cuatro o cinco años los hijos varones o mujeres son trasquilados por primera vez en ceremonia de que participa toda la parentela y de modo especial los masas y cacas[2] previo ayuno, haciéndose fiesta a la huaca[3], a la cual han ofrecido al niño recién nacido, obsequian al muchacho llamas, maíz, plata, y otras cosas y en esta ocasión le cambian de nombre poniéndole el de la huaca o del mallqui. Los cabellos cortados se llaman pacto o huarca en quechua y ñaca en la lengua de los llanos; unas veces las envían a las huacas y las cuelgan delante de ellas y en otras partes los guardan en sus casas como cosa sagrada» (Valcárcel, 1985: 273).
Guamán Poma de Ayala describe este ritual como una forma de ampliar las relaciones de reciprocidad; el entorno familiar del niño y el entorno de amistades de los padres deben ofrecer regalos al niño los padres del infante en reciprocidad proporcionan chicha y comida.
Este rito ha permanecido en el tiempo y Victoria Arutunian en su trabajo para la universidad de Estocolmo denominado “Sincretismo religioso, Una forma de vida entre la población indígena”, Universidad de Estocolmo 2008, lo describe en la actualidad de la siguiente manera: se lleva a cabo el primer corte de pelo o Rutucha cuando el niño tiene entre un año y medio y dos años (…), La parte central del rito está realizada por el compadre (padrino del niño). En un plato de colecta que él tiene a su lado y unas tijeras se encuentran las cosechas para consumo propio. Allí él coloca el dinero y luego corta un rizo que igualmente deja junto con el dinero a la vez que besa las cosechas. Rodeado por todos los participantes, le ofrecen una taza con alcohol. Cada vez salpica alcohol en el pelo, en las cosechas y en el dinero, consumiendo después lo que queda de alcohol. Un hombre que sabe leer y escribir, hace una lista de los donadores y la cantidad donada. (…) El procedimiento se repite con un nuevo plato de colecta, pero ya es el padre quien realiza el rito,(…), el baile supone el punto final de las festividades.
El ritual de corte de pelo en el Ande significa la integración del individuo pequeño, a su grupo social, es un rito de pasaje de naturaleza colectiva que moviliza a toda la red de relaciones sociales de la familia y de los padrinos del niño, para formalizar su presencia, a esto obedece la dación del nombre e incluye un intercambio de favores y un donación de regalos que implica el primer conjunto de bienes que acumula el niño y que asegura su herencia futura.
Víctor Turner afirma que el ritual tiene como función alcanzar la cohesión social, cada grupo humano organiza de manera particular sus instituciones y a los miembros de su sociedad, los rituales ayudan a los individuos a adaptarse a estas formas de vida y a asumir los roles que se le asigna dentro de su grupo. El rito enfatiza una norma social, la aísla y separa de otras menos importantes, propiciando y alcanzando de esta manera la armonía y reproducción de la estructura social, y la vez los diferentes rituales sirven en la sociedad como prueba o consolidación del liderazgo y prestigio social.
Los rituales, son organizados con periodicidad en los momentos de transformación social, o fisiológica del individuo y su celebración permite que la persona se vaya readaptando a los nuevos valores y a los nuevos roles impuestos por su grupo social y que él debe asumir; estos rituales siempre marcan además, un cambio de status social o biológico del individuo; pero aceptado esto socialmente, permite la cohesión del grupo, sin generar un inaceptable peso de obligación en sus miembros, si no lo obligatorio deseable.
La continua transformación social, y la incorporación de nuevas formas organizativas y elementos de modernidad han ido transformando o “modernizando” los ritos. Todos los rituales, obviamente, contienen una serie de símbolos organizados debidamente, tomemos en cuenta que ningún ritual ni su simbología pueden interpretarse fuera del contexto social total del grupo donde se reproduce, de la exégesis (análisis) de los símbolos se deduce la real intensión del ritual, moderno o tradicional, que en el proceso de adaptación o transformación sufrido, alberga de manera subyacente los verdaderos significados o la real intensión, que al ser decodificados revelan la verdadera razón o motivación del ritual, vale decir que, uniendo las características particulares, normativas y emotivas de cada símbolo, representan tanto la norma como el deseo.
Para Turner, específicamente los ritos de paso o ritos de pasaje son un hecho universal, presentes en todas las culturas y reflejan tanto las relaciones estructurales como las propiamente culturales y simbólicas; su función es establecer los puentes de unión entre el estado anterior y el preciso momento de transformación que atraviesa un individuo, la intensa tensión del estado de transición es ritualizada, lo que permite que el sujeto no genere crisis. (Se entiende por estado a cualquier situación estable culturalmente reconocida). Sin embargo, el asumir el nuevo rol o el nuevo status sin ritual, genera mucha más tensión, el rito funciona por lo tanto como procedimiento para resolver los posibles conflictos al interior de los grupos sociales.
Turner organiza los ritos de paso en tres fases:
v Fase preliminar, estado precedente al cambio de rol del individuo, es la etapa de separación del individuo de su status social previo, o de uno de sus status previos, la etapa de enamoramiento, por ejemplo.
v Fase liminal o fase del umbral, marca la condición de no ser miembro completo de ningún status, ya no se es lo que se era antes, pero tampoco se ha alcanzado el nuevo status. Por ejemplo un estado de noviazgo, ya no se tiene los derechos de la soltería, pero tampoco se han asumido las obligaciones de cónyuge, es un estado interestructural que prepara al individuo para su nuevo status social.
v Fase posliminal, etapa producida por el ritual, y que permite la reagrupación del individuo al nuevo status, el matrimonio, por ejemplo.

El Rutucha o Rutuchikuy ha perdido vigencia en la sectores más citadinos, sin embargo está muy arraigado en nuestro medio celebrar con mucho énfasis el primer cumpleaños de nuestros hijos, me aventuraría a aseverar que en nuestro subconsciente cultural se deposita el mismo concepto.
El primer rito de paso que celebra a un infante en la mayor parte de las culturas está en relación a la celebración de que el niño ha superado la etapa de riesgo de vida, es decir el periodo pre liminal, y esto es al primer año de vida aproximadamente, y pasa de los cuidados previos de la madre o de las mujeres de su entorno más cercano, vale decir de lo privado, a ampliar sus relaciones entre el grupo familiar más extenso y las amistades de la familia, es decir a lo público, esto implica que se integra y es reconocido como miembro de un grupo y de una comunidad.

En esta etapa el niño inicia una alimentación más elaborada y la leche materna es excluida o pasa a un segundo plano, se incrementan sus salidas al exterior, ya da pasitos y balbucea, por tanto es importante establecer los cambios por medio de un rito de paso. Siendo este un rito muy importante se organizan los detalles con antelación y en él participan todos los miembros de la familia extendida y los amigos cercanos. Todo el proceso de preparar la fiesta infantil, de enseñarle al niño ciertos modales para comportarse en público, como saludar, dar besos y sonreír, soplar la vela de cumpleaños y agradecer los regalos implica el periodo de liminalidad.
Una vez planificada la celebración de primer año se reparten tarjetas de invitación primer símbolo, que se encarga de comunicar al entorno que el niño ha traspasado el umbral del periodo de riesgo, Los niños a los que se invita serán en el futuro el entorno familiar y de amistad del infante.
Se arregla el espacio físico donde se celebrará el cumpleaños, de manera especial relacionado a la fiesta y al sexo del infante, (Hoy acostumbramos las fiestas temáticas y con muchos globos). Los colores y la decoración son muy importantes, en el medio andino no es sino hasta el momento del rutuchi que se reconoce el sexo del niño; antes llevan todos, una suerte de faldellín (p´halika) y usan trenzas.
La mesa que se ofrece a los invitados por su contenido hace referencia al nuevo status del infante, la presencia de golosinas y de una torta, alimento ceremonial que marca la llegada del momento culmen, indican que el niño ya toma alimentos extra a la leche materna, muchas golosinas,
El rito en sí o la etapa post liminal, lo marca el momento de la canción de Cumpleaños Feliz y el soplar la vela, entonces se consuma la magia y el infante se convierte maravillosamente en un individuo.
Sin embargo este rito de paso no solo involucra al niño, sino también a los padres, más aun si uno de ellos, o ambos, son padres por primera vez.
La primera etapa del nacimiento del bebé, etapa preliminar, se caracteriza por estar llena de cuidados al niño para asegurar su sobrevivencia y los padres entran en una etapa de práctica o entrenamiento de crianza, no es sino hasta que el niño supera la etapa de riesgo que los padres son reconocidos como tales, y la madre asume su nuevo status de señora.



1 VALCÁRCEL, Luis E. "La religión incaica" en Historia del Perú, J. Mejía Baca, España, 1985
[2] Masa Tía, Caca Tío en idioma quechua
[3] Huaca: momia del antepasado familiar

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