sábado, julio 17, 2010

CULTURA MIGRANTE EN LA SELVA

Por: Yenine Maria Ponce J.

Las economías agrarias coloniales han orientado un desarrollo desigual en las distintas regiones latinoamericanas, desde las relaciones productivas familiares y dependencia personal, hasta las grandes concentraciones de poder económico a partir de la tenencia de tierra, marginando la viabilidad de una mayor redistribución de los factores productivos y de rentas.
Varios factores contribuyeron a que en el Perú se produjese una reforma agraria radical en el año 1963. El periodo de la historia del Perú entre 1956 y 1968, conocido como del Reformismo Civil Moderado (Palacios, 2005) o de la Formalidad Democrática (Cayo, 2004), abarcó los gobiernos de Manuel Prado Ugarteche (1956 – 1962) y el primero de Fernando Belaunde Terry (1963 - 1968), caracterizados por una notable expansión económica, desarrollo de la infraestructura y de los servicios del Estado y el inicio de la migración de poblaciones indígenas de los andes a Lima y a las principales ciudades del país, iniciando el proceso de urbanización del país y generando demandas sociales que el Estado peruano no pudo atender. La revolución cubana generó ilusiones y una creciente agitación social.
La Reforma Agraria ya estaba en discusión con el fin de masificar la producción agrícola mediante capacitación y racionalización de tierras, lo cual tenía diversos problemas sin resolver como el financiamiento. En sus inicios la Reforma Agraria no fue planificada como un regalo a los campesinos pobres, sino como el paso siguiente para lograr la multiplicación de la producción agraria en todo el Perú.
El régimen de Belaúnde Terry se caracterizó por su reformismo, con importantes iniciativas como un proyecto de reforma agraria, que fue bloqueado por la sorpresiva alianza en el Congreso formada por el APRA y los seguidores conservadores de Odría, quienes veían posible un déficit fiscal más pronunciado y mayor inflación como riesgo para el futuro del Perú. (Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Peru).
La inestabilidad política junto al bloqueo de reformas desde el Congreso, frenó la velocidad de las inversiones en el Perú. Con menos impulso pero aún creciendo la inflación se hizo presente en 1965. Este proceso terminó en protestas y acciones guerrilleras en el departamento del Cuzco entre 1964 y 1965. Apoyándose en las promesas del entonces Presidente de la República Fernando Belaúnde y sus ofrecimientos de entregar la tierra a los campesinos, a través de una Reforma Agraria radical y acelerada, los campesinos comuneros de esta región del país iniciaron el 28 de julio, día de la independencia de la Patria, invasiones a las haciendas vecinas. Esta ola de invasiones se extendió por todo el país. La falta de una vanguardia capaz de dirigir este proceso determinó una represión que controló al campesinado con esperanzas de recibir por medios legales la tierra que reclamaban a raíz de lo siguiente:
- La modernización del espacio rural, claramente visible al menos desde la década de los cuarenta.
- La preocupación de las élites urbanas en el descontrolado proceso migratorio del campo a la ciudad.
- El fortalecimiento de una burguesía urbana de base industrial.
- La intensidad y carácter masivo del movimiento campesino.
Finalmente, en el marco de la Guerra Fría, un contexto internacional favorable, dispuesto no sólo a apoyar sino a promover reformas que pudiesen evitar procesos revolucionarios, como el cubano.
En las décadas previas a 1960, año que inicia el período de reformas agrarias, había dos procesos de modernización rural en marcha en el Perú.
El primero fue el emprendido, en algunos casos desde fines del siglo XIX, por los propios hacendados convertidos en empresarios agrarios, sobre todo en la costa, pero también, con mucha menor intensidad, en algunos lugares de la sierra.
El segundo proceso modernizador, menos percibido y analizado, fue el emprendido por campesinos en muchos lugares del país, y dio lugar a importantes y masivas movilizaciones.
El régimen de la hacienda tradicional, que había organizado durante largos años la economía y sociedad rurales, estaba en franco proceso de decadencia, incapaz de resistir tres procesos simultáneos:
(a) la expansión de las relaciones de mercado en el ámbito rural, que resquebrajó su control sobre las economías cerradas locales;
(b) la presión de los campesinos por acceder a las tierras de las haciendas, tanto por reivindicaciones históricas, como por la necesidad de acceder a nuevas áreas agrícolas y ganaderas;
(c) finalmente, el fortalecimiento de las élites económicas modernas urbanas, que agudizaba aún más el debilitamiento relativo de la influencia política y social de los terratenientes y su influencia sobre el Estado.
El movimiento más notable y publicitado fue la rebelión de los colonos de los valles de La Convención y Lares, en la selva alta del departamento del Cuzco, contra los gamonales, que culminó en la transformación de una sociedad semifeudal en otra, capitalista y de ciudadanos, hoy la columna vertebral de estos sectores, está constituida por los pequeños agricultores comerciales, predominantemente cafetaleros. Las revueltas campesinas de 1962 encabezadas por Hugo Blanco y Luis de la Puente Uceda desalojan a los iniciales propietarios y reparten la tierra a los entonces peones arrendatarios, luego del golpe de estado de Velazco Alvarado, y con la aplicación de la ley 17716, Ley de Reforma Agraria, se les otorgó derechos legales sobre la tierra a los nuevos propietarios.
En la actualidad quedan como propietarios de las mayores extensiones de terrenos, los herederos de estos arrendatarios, cabe mencionar que ninguna de estas familias es originaria de la zona, todos ellos han sido migrantes desheredados de origen quechua establecidos en la zona, por ellos se explica la ausencia de comunidades campesinas en la zona de intervención, además de un eclipsado folklore de claros matices de sierra al igual que otras expresiones culturales que no son colectivas ni uniformes. Muchas de las propiedades en la actualidad, han sido fraccionadas y vendidas en el segundo oleaje de población migrante durante la época de la violencia, este nuevo grupo se ha establecido en el sector como propietarios de pequeñas parcelas, trayendo consigo sus formas culturales.
Esta conformación social heterogénea, que va amalgamando sus matices culturales, será quizá a futuro una conformación humana homogénea con una propuesta diferente a la tradicionalmente conocida en nuestro país o al fenómeno migrante capitalino. ¿Que tipo de sociedad y economía se vislumbra para los sectores selváticos conformados por migrantes de diferentes regiones?

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