sábado, febrero 06, 2010

VIRGENES Y SEÑORES - DUALIDAD ANDINA

A MI ADORADO PADRE JOSE MARIA,
EN EL DIA DE SU CUMPLEAÑOS

Señor de los Temblores del Cusco (foto Andean Travel) y Virgen de la Asuncion de Lampa Puno (foto Alfredo Herrera Flores) de tiempo seco y tiempo húmedo, respectivamente, una muestra de la dualidad andina.

Por: Yenine Maria Ponce Jara

En todo el sur del Perú, y parte de la sierra centro, incluso en la región amazónica de Madre de Dios, las cuatro estaciones del año que todos conocemos, son conceptuadas por los pobladores de estas zonas como dos. Sólo existen el tiempo seco y el tiempo húmedo, o el tiempo de secas y el tiempo de lluvias, o el tiempo masculino y el tiempo femenino, independientemente de si los cambios climáticos son cuatro. Ocurre que el principio de dualismo andino conforma todo el orden social, político, religioso, económico y artístico como visión de la sociedad y de la naturaleza indisolublemente ligadas, de modo tal que, incluso, se le otorga un determinado sexo a todos los seres del universo, a las formas de organización y a las cosas inanimadas, asignándoles las particulares características y cualidades del género que se les atribuye.

Las comunidades sociales andinas dividen sus poblaciones y sus tierras en dos partes: arriba y abajo, u obedeciendo aspectos direccionales, como derecha e izquierda. Las comidas también sufren una división –cálidas o frescas, es decir, calientes o frías-, que no está vinculada a su temperatura o a su calidad de cruda o cocida. La existencia independiente de una de las partes es imposible, porque se relacionan analógicamente por el principio de complementariedad. (Todo Sikuri// Sikus masculino del tiempo seco: Yenine Ponce Jara, Lima, Instituto Francés de Estudios Andinos IFEA, 2007 p. 157 – 175).

El agua no escapa a esta división conceptual, los ríos que discurren en lechos horizontales son considerados masculinos, los lagos y lagunas (cochas), es decir el agua depositada, es femenina, y poseen algunos de estos calidad de sagrados, en razón a peculiaridades específicas como dimensiones, formas o coloraciones.

El lago Titicaca, ubicado en el altiplano del sur del Perú, y que comparte con el vecino país de Bolivia, antes “Alto Perú”, es considerado como la gran “pacarina”, el útero de la tierra, origen de la vida, y su presencia determina la concepción de los espacios del sur como femeninos, en contraposición de equilibrio con los espacios de los valles cusqueños, más al norte, como masculinos.

El equilibrio es un elemento de prioridad en el pensamiento andino, no existen extremos absolutos, vale decir, no se llega a una absoluta masculinidad o feminidad. La Pachamama (madre tierra), la Mamacocha (lago Titicaca) y los Apus (montañas sagradas), pueden masculinizarse o feminizarse en determinados momentos ceremoniales, tiempos agrícolas, cambios climatológicos, horas del día o por características particulares.

Al imponerse la religión católica durante la colonia, provoca en los andinos una re interpretación de los nuevos códigos religiosos. Denise Arnold explora las cuestiones de una teología propia de esta región, revisa la amplia literatura sobre la religión y la existencia andina. Cuidadosamente explica antecedentes históricos y metodológicos, y comenta los principales estudios sobre la religión marcada por el cristianismo. Arnold muestra que ha existido una apropiación y reconstrucción religiosa entre los andinos (Ritos espirituales y prácticas comunitarias del aymara, La Paz: Creart, 2002; p. 247-293).

El análisis de esta reinterpretación conceptual explica claramente la calidad de cultos que aún persisten en estas regiones: la importancia que se le da a Cristos y Vírgenes, mimetizados con Apus y Pachamama. José Estermann afirma que “la Teología Andina sólo puede plasmarse en y a través de un diálogo intercultural crítico, constructivo y abierto entre la tradición teológica dominante de Occidente (sobre todo de origen europeo) y la tradición religiosa milenaria de los Andes”. Añade que este diálogo requiere de una deconstrucción crítica y cuidadosa de muchas de las doctrinas clásicas, así como de la inclusión de elementos de origen cultural y filosófico muy diverso (Teología Andina, El tejido diverso de la fe andina, Josef Estermann, La Paz, Bolivia, Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología: ISEAT, 2006 pp 9 -13)

La prevalencia de cultos andinos encarnados en Cristos con diversos nombres, en el valle sur que abarca los espacios reconocidos como parte de la capital Inca, el Cusco, y que están en relación con las montañas sagradas o Apus, compiten con la devoción a Vírgenes (Pachamama), en los territorios qollavinos del sur, en perfecta armonía con los conceptos originales de espacios masculinos y femeninos respectivamente, y en relación a los tiempos agrícolas que, como sabemos, en las mentalidades dualistas de los andinos se dividen en dos épocas específicas, el período húmedo y el período seco.

La estación lluviosa y caliente del año está sometida a poderes telúricos femeninos, donde se establecen los poderes de la Pachamama. En cambio, la larga secuencia de faenas y fiestas durante la estación seca (de abril a agosto y parte de septiembre), se concibe como el tiempo de los Apus , el tiempo masculino (Todo Sikuri 2007, p. 157). El tiempo húmedo inicia desde el equinoccio de primavera, septiembre 23, hasta el equinoccio de otoño, marzo 21, siendo la fiesta principal del tiempo húmedo el 21 de diciembre, solsticio de verano, y la fiesta principal del tiempo seco el 21 de junio, solsticio de invierno. Un cuadro comparativo ilustra mejor esta idea.

Veneraciones cusqueñas













El Señor de Torrechayoc, que también es venerado en el mes de mayo, posiblemente esté relacionado con el Apu Pitusiray.

Contraponen el equilibrio de la masculinización la Virgen del Carmen de Paucartambo, celebrada en tiempo seco el 16 de julio y cuya leyenda la relaciona estrechamente con el sur, los Capac Qolla (danza costumbrista) o qollas poderosos, llegan desde las heladas regiones de Puno a reclamarla, la Virgen de Belén, cuya fiesta es el 20 de enero coincidiendo con el tiempo húmedo, y finalmente la Virgen de la Natividad, celebrada el 08 de septiembre por toda la colonia puneña y boliviana radicada en el Cusco.

Veneraciones de Puno y Bolivia (antes Alto Perú)







Equilibran este culto netamente femenino la “Fiesta de las Cruces de Huancané”, que se celebra justamente en tiempo seco, desde el 30 de abril al 06 de mayo de cada año.
Las estructuras de pensamiento andinos han subsistido y subsisten a pesar de su condición de dominación y discriminación; conservan latentes sus procesos, normas y pautas culturales tanto individuales como sociales. La religión andina no se ha debilitado, al contrario, usa subterfugios de sobrevivencia y se fortalece desafiando el progreso de la sociedad mayor, genera procesos muy interesantes de adecuación de los factores externos, por tanto continúa siendo la tradición andina en el sentido propio y estricto, funcional y vigente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada