martes, febrero 23, 2010

RESISTENCIA Y CONTINUIDAD DE LAS IDENTIDADES

Agrupacion PROYECTO KATARI DE MADRID

Por: Yenine Maria Ponce Jara

Roger Coaquira me escribe en su afán de profundizar estudios sobre el sikus altiplánico, él es hijo de moheños y radica en Madrid, donde está realizando estudios. Me cuenta que con un grupo de residentes peruanos que radican en España, deciden conformar la agrupación sin fines de lucro PROYECTO KATARI DE MADRID, que es un conjunto de músicos sikuris que tienen el ánimo de mostrar en la Comunidad Europea la cultura tradicional aymara quechua, por lo que Proyecto Katari investiga, practica y difunde la interpretación del siku. El proyecto es parte de la asociación Totora: http://www.asociaciontotora.com/
Cuando una expresión cultural trasciende fronteras nacionales y se reproduce en contextos absolutamente diferentes al original, urge abordarlo con base teórica y científica, particularmente me parece interesante desde la teoría de las identidades. La identidad es la certeza de la pertenencia a una comunidad, es concebida como dimensión subjetiva de los sujetos sociales pero no es un atributo o propiedad del sujeto en sí mismo, sino que tiene un carácter intersubjetivo y relacional. La identidad individual es el resultado de pertenecer a múltiples identidades colectivas, a procesos dinámicos e históricos que dan sentido a las prácticas que van construyendo las relaciones sociales en un determinado espacio. Toda identidad individual es multidimensional, no sólo asumimos papeles y cumplimos roles sino que también pertenecemos a diversos grupos; es un proceso de percepción-acción con base en un proceso de construcción de un "nosotros" frente a "los otros".
El tema de la identidad[1] ha cobrado mayor importancia en los últimos años; si se busca la identidad es porque se está perdiendo o porque no se tiene seguridad de qué es, de hecho se está produciendo una alienación cultural, la cual obedece al choque que se da entre las motivaciones que provocan las sociedades de consumo y las realidades histórico-sociales de los países latinoamericanos. A decir de Narda Henriquez, 1991, América Latina es un continente de encrucijadas históricas que algunos países han resuelto mejor que otros. Se habla de que nuestras sociedades, son identidades con una incisión interna que nos conflictúa y nos desorienta respecto a un sentido de pertenencia. Se establece una fuerte tensión entre lo particular y lo universal, entre lo objetivo y lo subjetivo; pero esas tensiones afloran en las prácticas sociales, en los sistemas institucionales y en los sistemas de referencia. Esos afloramientos tienen implicancias positivas y negativas que a su vez incorporan elementos actuales de lucha que se derivan, no sólo por la actualización del tema de la conquista y que la memoria colectiva asimiló de diversos modos, sino por la exclusión de la mayoría frente a la crisis económica y la demanda y respeto de los derechos que son vulnerados por los gobiernos. La identidad nacional construida sobre diferentes estrategias, según los países, no borra necesariamente el conflicto inicial, no resuelve la incisión.
Las identidades individuales, colectivas y nacionales son el resultado de procesos complejos de construcción social, es un modo específico de identificación por el cual un actor se percibe como sujeto de una cultura con capacidad de acción colectiva, si esta identificación es positiva es entonces una vocación, un compromiso[2], aquí radica la importancia de los procesos de socialización. Cuando una identidad es positiva es dominante y se mantiene en cualquier contexto, aborda espacios y se empodera de ellos. Gilberto Giménez (1993), afirma: la identidad es un sistema de relaciones y de representaciones; sin embargo, es algo esencial e inmutable; es un proceso activo y complejo resultante de conflictos, de negociaciones. "De ahí su plasticidad, su capacidad de variación, de reacomodamiento y de modulación interna.
Los procesos de identidad cultural radican en una identidad simbólica. No es la cosa lo que percibimos sino lo que ella significa en un universo semejante. Los intercambios simbólicos adquieren valores comunes en el interior de una cultura que los legitima; pensemos en la manifestación sikuri, acaso como una de las pocas formas concretas de mantener viva la herencia cultural quechua aymara en contextos cada vez mas occidentalizados. El eje de identidad ordena a estos individuos en la tradición de los ancestros. En las fiestas patronales se percibe una creciente participación juvenil en los conjuntos de baile folklórico; la vida cotidiana transpuesta por las influencias variopintas que nadie tiene problemas en asimilarlas en simbolismos y que se extienden más allá del espacio geográfico de las comunidades rurales, agrícolas y ganaderas, es una lógica quechua y aymara ya urbana que se defiende de los elementos invasores; los interioriza y reestructura bajo nuevas reglas.
Con la misma organización y patrones con que se ensayan los pasos, se sincronizan atuendos y ademanes en las tropas de sikuris, se organizan los grupos de tekno, cumbia o rock. Cuando se transciende fronteras nacionales se busca el espacio para reproducirlo y se organizan de la misma manera que en los conjuntos tradicionales del altiplano.
Roger me afirma: Nos constituimos en Madrid, el 15 de agosto del 2008, entre algunos peruanos que recientemente hemos llegado y otros músicos que ya radicaban más años aquí que practicaban instrumentos de cuerda y viento. A la fecha somos entre 15 y 20 integrantes, venidos de diversas partes del Perú, Bolivia y de otros países, nos reunimos y ensayamos los fines de semana.
Las identidades emergen y varían con el tiempo, son instrumentalizables y negociables, se retraen o se expanden y a veces resucitan. la estructura binaria del Sikus y los Sikuris y la música que originan en el espacio y tiempo, en el que se desarrollan musicalmente, estaría garantizando a su grupo cultural saber a qué o a quienes pertenecen; y, esta pertenencia a unas determinadas prácticas culturales que garantizan una identidad, se repite en esta expresión musical los códigos organizativos andinos y la construcción de su lógica cosmológica binaria.
… En el año y medio que tenemos, recién vamos aquilatando experiencias de liderazgos, entendimientos de multiculturalidad (solo somos 3 puneños), diversidad de experiencias y visiones por orientar nuestra cultura peruana en la Comunidad Europea, … no es fácil conformar un grupo homogéneo como en las comunidades andinas, pero el aspecto que más motiva a los que se adhieren al grupo es el querer aprender a tocar el siku y compartir momentos de confraternidad.

Cuando las personas, los grupos y las poblaciones van construyendo y reconstruyendo sus identidades lo hacen partiendo de varias visiones: desde sí mismos “¿quién soy yo? Aquí ya el individuo comienza a responder desde una posición y posesión que corresponde a su constructo personal, a un modo de socialización de su cultura y ese ¿quién soy yo? tiene respuestas diferentes. La identidad cultural se refiere a la identificación que debe manifestarse hacia la cultura dentro de la cual ha nacido y crecido el individuo. Se deben compartir los valores de dicha cultura. Corresponde a lo que los sociólogos llaman, a propósito de las minorías étnicas, “etnicidad”.
Se trata de una identidad étnica construida a partir de una mezcla de elementos prestados de la tradición y de la vida moderna de la que el actor no hereda nada, pero que decide utilizar como un estímulo, encarnando una situación y una reivindicación. Mientras la formación de una identidad positiva se inscribe en relaciones de exclusión, la crisis de identidad provoca una fragilidad del actor que lo hace mucho más vulnerable a las identificaciones negativas y a la estigmatización. La identidad positiva es hasta dominante, puede aportar un capital de prestigio susceptible de reforzar su influencia. Poseer una identidad positiva es un recurso de poder y de influencia, eso nos muestra Proyecto Katari.
El sikuri no sólo es instrumentación y música, es una manera, si no la mejor, de mantener la identidad de mayor ancestro de nuestro Perú, de Bolivia, norte de Chile y norte de Argentina, en su música y en la organización de sus “Tropas de Tocadores”, en la concepción de los instrumentos y del percutor rítmico, en la dirección y liderazgo que tienen a su interior, en la coreografía que lo acompaña se reproduce “todo el suelo de creencias andino”. Ser sikuri es mantener una filosofía y un pensamiento.

¡¡¡¡¡¡Chanmampi Sikuri Proyecto Katari !!!!!! en la Comunidad Europea vuestra presencia en nuestra ausencia es la presencia de nuestra cultura.

[1] L. Strauss, “L’identité”, p. 332. idea, que había desarrollado en el contexto de la construcción de la identidad brasileña. Ver Cultura brasileira e identidade nacional, S. Paulo, Brasil, 1985
[2] Un actor se define de manera más o menos clara y consciente por sus convicciones, sus compromisos, su identificación directa con los principios culturales centrales de una sociedad. Touraine, 1991: Si observamos los movimientos sociales en los que los actores van más allá de sus intereses y se sacrifican más por los principios que por los beneficios, Berger y Kuckman (1967), Acerca del compromiso a propósito de ciertas identificaciones, “El individuo se compromete de manera extensa, se da a la música, a la revolución, a la fe, no solo parcialmente sino con todo lo que constituye subjetivamente la totalidad de la vida esta identidad concebida como compromiso.

2 comentarios:

  1. Felicito a quienes tratan temas sobre Cultura Andina, en especial a quienes adoran y veneran a sus ancestros (apuskis).
    Disculpen siempre utilizo palabras del Qheswa simi (quechua) y de Jaqe aru (aymara), estando lo más lejos posible de eufemismos para manipular la realidad, tengo ante los hechos una posición de polémica.

    Aprendimos de Resistencia, desde el refugio de Willkapana (Vilcabamba) con el éxodo de resistencia desde nuestro antepasado Manqo Inka Yupanqui en 1536, donde el pueblo de Qalqa (calca), se organizara para atacar a los invasores (chapetones) que fue el primer intento de reconquista y que terminará en parte en 1572 con la decapitación del Inka Felipe Túpac Amaru I y los descendientes (chupullos) continuamos en el Qollasuyo, aunque eso es otra historia que se está escribiendo.
    Resistencia viene del término resistir, pero resistir a qué?, al invasor (tomaqaya) al colonialismo?, no se explica esta reinterpretación.

    No pretendo ilustrar a nadie solo cumplo mi función de discípulo de los Amautas vivos a compartir algunos conceptos para uniformizar e integrarnos regionalmente.
    En la tarea de reivindicar nuestra cultura trabajamos por una patria latinoamericana, como es la ULAC - Unión Latino Americana y El Caribe que rompiendo la tradicional organización asociativa, compartimos la identidad de los andinistas.

    Más adelante podemos comentar sobre identidad, sobre los que significa con amplitud del sikuri.

    Gracias por esta oportunidad de conocernos.
    Ángel Huanco Yáñez. Miembro de ULAC Viena Austria-Europa.

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