jueves, febrero 04, 2010

LA PEREGRINACION HECHA DANZA



Por: Yenine María Ponce Jara

La primera semana de febrero, el departamento de Puno, capital folklórica del Perú, se engalana para la celebración de la mayor festividad folklórica religiosa de nuestro país: “La Fiesta de la Virgen de la Candelaria”, esta celebración, cuyo origen pertenece a un culto religioso católico y occidental, está en realidad estrechamente vinculada con los rituales andinos ofrecidos a la madre tierra, “Pachamama”, para agradecer el tiempo del florecimiento de los campos y de los cultivos, y que entre nuestras comunidades más tradicionales, es reconocida como “la fiesta de la Florencia”. La aparición de las primeras flores causa gran algarabía entre los agricultores y pastores, para los primeros es augurio de buena cosecha y entre los segundos las flores alimentan a las crías de auquénidos y ovinos proveyéndolas de los nutrientes necesarios para su sobrevivencia.


La gratitud por la benevolencia de la Madre Tierra es demostrada mediante melodía, danza y canto, que en el mundo andino están concebidas como una unidad y siempre obedeciendo a una función estrictamente ritual o ceremonial. Para el hombre andino la danza acompañada de melodía, canto e instrumentos, provoca una especie de trance que es el momento exacto en que los dioses los encarnan y dejan de ser ellos mismos para dar paso a la presencia de sus divinidades, los humanos nos convertimos en un puente de comunicación.


Específicamente la danza, thusuy, cumple la función de despertar a la Pachamama e iniciar toda la temporada agrícola en lo que dura el tiempo húmedo (que inicia con el solsticio de verano el 23 de septiembre y concluye con el equinoccio de otoño el 21 de marzo), La danza es entonces para nosotros, quechuas y aymaras, la manera de pedir a nuestras deidades que nos favorezcan con sus dones. Despertamos a la Pachamama bailando, acariciándola con los pies.


Los españoles heredan de los musulmanes (recordemos la ocupación de más de 800 años), la costumbre de la peregrinación hacia sitios considerados como sagrados, un claro ejemplo es el Camino de Santiago de Compostela vigente hoy en día en España, que proviene de los mismos conceptos de peregrinación a la Meca de los musulmanes. El sacrificio y esfuerzo que implica una peregrinación, permite expiar culpas, es una suerte de sanación que purifica el alma por medio del esfuerzo físico y establece paz y nueva alianza con Dios.


Al imponerse la religión católica durante la colonia, provoca en los andinos una re interpretación de los nuevos códigos religiosos. Se explica así, desde la lógica y conceptos del ande, la peregrinación hecha danza durante festividades importantes como la de la Virgen de la Candelaria.


Bailamos para la Virgen extensas distancias con pesados trajes para alcanzar una petición, o para agradecerle los favores concedidos.


Y aunque se continúa protestando los excesos y la falta de fe, sin entender que son los dioses y no los hombres los que gozan; nuestros manifiestos comportamientos demuestran la vigencia de una cultura andina recorriendo los recodos del inconsciente e instalándose en nuestras prácticas sociales y culturales, a las que llamamos costumbres, y que en apariencia no tienen una respuesta lógica, pero de cuyo análisis surge la explicación de lo que somos y el porqué somos, y cómo nos diferenciamos de los demás, es decir nuestra identidad.

1 comentario:

  1. Muy interesante e ilustrador. Casi nunca nos preguntamos de por qué hacemos determinadas cosas para llegar a entender su verdadera dimensión.
    Es un excelente inicio, buena suerte, y a seguir escribiendo.

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