domingo, febrero 07, 2010

ESTRUCTURA FISICA Y MUSICAL DEL SIKUS

Por: Yenine María Ponce Jara
Muchos grupos de sikuris han sido organizado alrededor del mundo por peruanos y latinoamericanos que no han perdido su identidad. ¿Quién no se ha emocionado al escuchar la música de los sikuris, pero quiénes sabemos realmente el origen de este instrumento simple y a la vez complejo?
El Siku es un instrumento musical de viento de la cultura andina, es de origen preincaico. Las evidencias más antiguas están en las culturas Nieveria y Salinar del norte del Perú, y con mayor profusión entre las culturas Mochica (costa norte del Perú) y Nazca (costa central del Perú), existen evidencias de origen Nazca, de sikus hechos de cerámica y huesos de animales y de humanos. Se sigue utilizando en la música folklórica del altiplano andino, en el Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y noroeste de Argentina.

Este instrumento denominado también zampoña, es una especie de Flauta de Pan y está compuesto generalmente por dos hileras de tubos de caña de diferentes longitudes, fabricados con caña de bambú natural, en los que las notas se intercalan sucesivamente formando una escala diatónica. Tiene dos filas separadas de tubos abiertos en un extremo y cerrados en el otro; cada uno de ellos da una nota de la escala musical. Este instrumento no es posible tocarlo solo, si no por parejas, de tal modo que cada instrumentista tocaría las notas correspondientes a su mitad del instrumento. Generalmente uno de los instrumentos posee seis tubos y se le denomina Ira, el instrumento complementario se denomina Arca y posee siete tubos, aunque según el tipo de siku estas cantidades pueden variar notoriamente. Los tubos se sostienen paralelamente por dos o más cuerdas o tiras de caña, y algunas veces con tiras o cintas tejidas. Entre las comunidades más tradicionales, la melodía del sikus está asociada a ritos y ceremonias, tanto el instrumento como la música que se crea con él tienen calidad de sagrados.

La estructura física de los “sikus de varios bombos” compromete a dos filas de cañas, una en la que se ejecutará la melodía y la otra que sirve sólo de resonar acústico, vale decir, únicamente recibe el aire insuflado y prolonga el sonido de la primera fila de cañas. Tanto los sikuris rurales como los citadinos ponen los tubos cortos a su izquierda y los largos a su derecha. Las huellas y desgastes encontrados en sikus precolombinos hacen pensar que este sentido es el correcto.
La estructura musical no permite ejecutar una zampoña sola para obtener melodía como tal, sino que exige la presencia combinada de dos instrumentos. Estas dos flautas de pan altiplánicas que se complementan son reconocidas con dos denominaciones distintas: el primer conjunto de cañas, con menor número de tubos, es reconocido como irpiri, conductor; y el segundo conjunto de cañas, con un mayor número de tubos, es denominado arkiri, seguidor.

Es común también nombrar estas filas por las raíces verbales aymaras irpa y arka, que castellanizadas suenan como Ira y Arca. Esta división tiene el propósito específico de reproducir la organización cosmogónica dual de sus pueblos de origen. (Todo Sikuri// Sikus masculino del tiempo seco: Yenine Ponce Jara, Lima, Instituto Francés de Estudios Andinos IFEA, 2007 p. 157 – 175). Al mismo tiempo, la concepción simbólica andina le da al sikus Ira la calidad de masculino y al sikus Arca, connotación femenina.

Al momento de la interpretación musical, Arka femenina será la que arrastre y mantenga el sonido de las notas, dándole profundidad y belleza a la melodía.


La melodía se distribuye en una suerte de diálogo musical en el que uno de los intérpretes comienza y el otro contesta. Una sola zampoña emite únicamente fragmentos de frases musicales; y sólo es posible establecer una estructura melódica completa si se combinan los sonidos de las dos zampoñas (en forma de un diálogo musical). Esta necesaria combinación de dos instrumentos para producir una canción completa, cumpliría el criterio que versa: “dos entidades complementarias forman una unidad” (Todo Sikuri 2007, p. 157), confirmando de esta forma la concepción andina de dualidad. No queremos decir que no sea posible construir instrumentos capaces de emitir una melodía completa, sin la necesidad de un segundo complementario, obviamente esto es posible, pero, la repartición del sistema musical estructurado adrede, para ser distribuido el sonido musical en dos Sikus, nos demuestra una clara decisión: la de mantener el concepto del imaginario binario de la cultura andina. Este diálogo musical entre Ira y Arca será denominado en aymara como “jaktasiña irampi arcampi, (Ver Valencia Ch, Américo 1989) que traducido es “conversar el ira y la arca”.

2 comentarios:

  1. De acuerdo Yenni, el siku ha permitido al hombre aymara y en general al hombre andino acercarse cada vez mas a dialogar y comunicarse, que es parte escencial de vida en comunidad que debemos recuperar. En sintesis considero que el siku es un instrumento y el sikuri en grupo ideal de desarrollo comunal.

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